El arte ancestral de la flor de terciopelo (Ronghua)
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Por la Redacción de Cultura y Patrimonio
En los silenciosos pasillos de la historia artesanal china, pocos objetos encarnan el encuentro entre la transformación de la materia y el simbolismo con tanta poesía como la flor de terciopelo, o Rónghuā (绒花). Nacida del fervor imperial y transmitida a través de los siglos gracias a la devoción popular, esta disciplina centenaria no se limita a reproducir la naturaleza: la desafía al otorgarle la inmortalidad.
Una etimología de la prosperidad
El arte chino tiene algo fascinante: entrelaza constantemente el gesto estético con el lenguaje. El término Rónghuā (绒花), literalmente «flor de terciopelo», es homófono de Rónghuá (荣华), que significa «gloria, opulencia y florecimiento».
Llevar una flor de terciopelo en el cabello o en la solapa de una prenda no era una simple coquetería: significaba llevar consigo un deseo poético, un amuleto contra el paso del tiempo. Desde la corte imperial de la Ciudad Prohibida hasta las festividades populares del Año Nuevo lunar, la flor de terciopelo ha marcado durante mucho tiempo los ritos de paso y las celebraciones del mundo chino.
唐朝 (Tang): nacimientos imperiales y «Rongzuo»
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宋明 (Song-Ming): popularización y puestos de venta
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清朝 (Qing) : apogeo y edad de oro de las tres capitales
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民国 (República) : modernización, premios internacionales y trágico declive
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现代 (Época Moderna): patrimonio, movimientos pop y Cyber-Guochao
La transformación de la seda: un ritual de paciencia
Incluido en el Patrimonio Cultural Inmaterial, el Ronghua se basa en una alquimia paradójica: transformar la fluidez del hilo de seda de morera en una estructura tridimensional, densa y suave como el plumón.
Nada está automatizado; todo depende de la tensión, el gesto y la mirada. El proceso consta de cinco etapas principales:
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El teñido y la preparación: La seda cruda se tiñe en sutiles degradados y luego se peina minuciosamente hasta obtener haces de una regularidad absoluta.
El retorcido: Las fibras de seda se insertan entre dos hilos de cobre recocido. Mediante un giro manual preciso, la seda atrapada se despliega formando una larga oruga sedosa.
La escultura con tijeras: Es el corazón del oficio. El artesano esculpe la oruga a mano alzada. Bajo la hoja de las tijeras, el cilindro de seda adquiere la forma curva de un pétalo, la punta afilada de una hoja de bambú o la silueta de una calabaza protectora.
El cepillado y el pulido: Se trabaja el terciopelo para revelar su brillo mate y profundo, que capta la luz de forma orgánica.
El montaje: Pétalo a pétalo, ramita a ramita, el artesano compone la obra final, combinando a veces el terciopelo con perlas de agua dulce, jade o metales preciosos.
El Ronghua hoy: entre tradición y modernidad
Tras permanecer mucho tiempo en el olvido debido a la producción industrial, el arte del Ronghua vive hoy un espectacular renacimiento.
Gracias al entusiasmo mundial por el estilo tradicional chino (Hanfu / Guofeng), los creadores contemporáneos reinventan este arte en forma de:
Joyas para el día a día: Pendientes, broches, colgantes y anillos.
Accesorios para el cabello: Horquillas (pikan), peines y diademas.
Alta costura: Elementos decorativos incorporados a desfiles de moda internacionales.
La combinación de la suavidad de la seda y el brillo de las perlas o el metal convierte el Ronghua en un adorno único: ligero, poético y cargado de historia.
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Un alcance cultural global
Televisión y series: El gran público redescubrió este arte gracias a importantes series históricas como Story of Yanxi Palace (《延禧攻略》) o Love of the Divine Tree (《永夜星河》).
Escenario internacional: La flor de terciopelo desfiló en las colecciones de Dior Homme y causó sensación en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín, conquistando a aficionados a la moda de todo el mundo.
Transmisión digital: Hoy, los maestros artesanos forman a la generación nacida después de los años 90 y 2000. Los cursos nocturnos y las ventas en directo en las redes sociales hacen que las creaciones tradicionales se agoten al instante.
Las nuevas tendencias creativas (Xinchao Wanjia)
Cultura pop y juguetes artísticos: Nuevas colaboraciones muestran a iconos de la cultura pop, como la figura POP MART Molly, luciendo faldas adornadas con flores de terciopelo.
Inspiración multisensorial: Creación de broches perfumados de Ronghua, que combinan la belleza visual del terciopelo con la difusión de fragancias.
Cyber-Guochao y metaverso: El modelado 3D, las pruebas en realidad virtual (VR) y los avatares virtuales adornados con flores de terciopelo abren una nueva era digital para esta artesanía milenaria.
«Trabajar el Ronghua es esculpir la luz con hilo. La flor no se marchita porque nunca fue vegetal: es la idea misma de la flor.»






